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3º Día en Chiang Mai

Kaosan-road-de-noche
Nuestro tercer día en Chiang Mai empezaba con la tristeza de tener que dejar por la tarde la ciudad, pero con la alegría de llevar a Krabi y disfrutar de las playas.

Después de desayunar en nuestro hotel, pusimos rumbo a la muralla de nuevo, intentando buscar esas caminetas pick-up, que hay en Chiang Mai, de doce personas, en las que si compartes destino al final el precio es muy económico.

Tras media hora buscando y negociando con alguna que encontramos, al final conseguimos por 400 BTH una camioneta para nosotros solos que nos llevara al Tiger Kingdowm, a una empresa cercana a disparar, de vuelta al hotel y luego al aeropuerto, gran precio para las 7 horas aproximadamente que estuvo con nosotros.


El Tiger Kindom, está a unos 20 km de la ciudad, y es un lugar habitual de visita en Chiang Mai. Hay tres tipos de tamaño de tigres, adultos, jóvenes y cachorros. Yo tenía claro que solo entraba en los pequeños, pero después de un rato acabé convencido por Raquel y al final compramos las tres entradas.
Los más caros son los más pequeños y aún así son los más gente que tienen.
Éstos tenían algo de cola, por lo que empezamos por los mayores, luego los jóvenes y al final los pequeños. Parecen algo adormitados, no se si porque nacen en cautiverio o porque les ponen algo para que estén más tranquilos.
Hablamos con los cuidadores y nos sacamos algunas fotos y vídeos con estos grandes depredadores, para luego tomar un batido en la cafetería que tenían allí y salir hacia la tienda de disparar.








En principio no sabíamos ni la existencia de la tienda, pero el conductor, como nos sobraba tiempo para nuestro vuelo nos recomendó dos sitios cercanos, tienda de pistolas y una de monos que hacían acrobacias, y preferimos no ir a los monos ya que habíamos leído que los maltraban, además después de intentar convencer sin éxito a Raquel en Las Vegas para ir a una tienda de tiro, ésta vez era la mía.
Cogí una 9 mm. y tenía 3 cargadores para disparar en una diana que había a lo lejos. Lo más sorprendente era el gran ruído que hacía, y el impulso hacia atrás que te daba al disparar. Una experiencia más que poder vivir en esta vida.




Terminada esta visita, nos trasladamos al hotel para recoger las maletas y salir hacia el aeropuerto donde comeríamos algo cerca de las cinco de la tarde.

Tomamos nuestro ya cuarto interno vuelvo del viaje con AirAsia dirección Krabi, de una duración de 1 hora y 45 minutos y nos costó 40 euros aproximadamente.
Durante el vuelo Raquel se sentó con una pareja española y yo tuve que ir con dos chicas chinas que se pegaron el vuelo durmiendo. Al llegar al aeropuerto buscamos transporte económico y acabamos compartiendo taxi con la otra pareja española que iba para Ao Nang también. Pagamos 150 BHT por pareja.

El camino del aeropuerto de Krabi hasta Ao nang fue bastante largo, o por lo menos eso me pareció a mí, los primeros en bajar fuimos nosotros, en medio de la selva, sin casas, solo unas cabañas de madera que asustaban un poco (eso me pasa por reservar a lo barato). Tras ver la cabaña llena de bichos, con ranas por todos lados, con un ventilador de aire acondicionado de hace 20 años, camas separadas y la lejanía a la civilización optamos por cambiar de hotel y perder los 9 euros que nos había costado la noche. Cogimos el wifi de la cabaña y a través de Booking encontramos una grandísima oferta para esa noche. Un hotel 5 estrellas a 60 euros la noche y no lo pensamos, eran los últimos 4 días de viaje y nos venía bien darnos algún caprichito.

Al llegar a España reclamamos a booking los 9 euros de nuestra habitación y tras varios correos nos devolvieron el dinero sin problemas. Nuestra primera opción era dormir en Ao Nang una noche y las tres siguientes en Railay, pero tuvimos tanta suerte con el hotel y a eso le sumamos el mal tiempo que había en el mar que decidimos dormir las tres noches en nuestro hotel en Ao Nang, el Deevana Krabi.


Entrada a la piscina desde la habitación

Vistas de la habitación de los últimos 3 días

La primera noche nos tocó una habitación con entrada directa a la piscina, una pena que no la usaramos ya que a las 8 de la mañana teníamos una excursión programada. Teníamos desayuno incluído en este hotel, la mayor variedad de comida que encontramos en todo el viaje. También tenía transporte a la playa donde salen los barcos para las excursiones, y la calle con bares y tiendas está a solo 5 minutos caminando.

Nada más llegar al hotel, ya bastante tarde, salimos a buscar agencias para reservar excursiones para los siguientes tres días. Hong Island, Four Island y Phi Phi island serían las tres excursiones que reservaríamos para los siguientres días. Mañana nos esperaba la primera de ellas, Hong Island.

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